domingo, 26 de agosto de 2012

Confirmando el corazón


26 de agosto.
La predicación de hoy, es exactamente, Efesios 4. Señor, de verdad que me asombras! ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo? Es que Tu eres perfecto y misericordioso, gracias.

La motivación interna es el fiel de la balanza.

2Ti 1:6  Por eso te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos.

2Co 3:18  Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos[b] como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.

Asi, pues, Señor, lo que tengo que hacer solamente, es creer, avivando la llama de Dios en mí, y mirar, contemplar Tu gloria manifestarse en cada momento. Esperar, alegrarme en la espera. En la inactividad, en la actividad. Cantar, admirar tus colibríes y la sonrisa de mis nietos. Esperar en Ti para saber, Señor, si me vas a enviar a ......

Esperar para saber y mirar como arreglas mi ausencia con mis gatitas hermosas, mis plantas.

Y si no voy a ningún lado, desde aquí, en mi casa, estaré alabándote al escribir, al contar cuentos, inventar historias. Escribir en los cuatro blogs.

sábado, 25 de agosto de 2012

Siempre estás presente, ¡Oh Cristo!


25 de agosto. Sábado.
Hoy, así sin planear, me llevaste a comunión contigo, oh mi Señor Jesús. Gracias. Has quitado el velo de mis ojos, puedo ver la fiera tormenta en mi pasado y saber que Tu me sacaste de ahí.  

Confesión: Señor, todos estos días he estado conociendo y avergonzándome de mis iniquidades. Ver mi pecado cada día desde que tomé decisiones por propia voluntad. Cada una de ellas, las importantes y las pequeñas, deba el golpe de timón a mi barca, dirigiéndome hacia el desastre y la destrucción.

Antes de conocerte Señor, antes de que yo fuera consciente de tu verdad, tu sacrificio, tu amor y tu gracia para mí, para esta timonel perversa, enlodada, sucia, antes de ese tiempo Señor ¿tuve aunque sea un momento, una acción amorosa desinteresada? No. ninguna.

¿Y después?

Solamente tuve acciones que yo creía buenas, que yo creí acordes con tu palabra, con tu amor, gracia y justicia. Tampoco fueron buenas ni apropiadas. El fruto sigue siendo malo. Ácido. Corrosivo. El mismo timonel, ahora con uniforme diferente. ¿Es que ésta es la mirra de mi nuevo nacimiento?

En este mundo, estar consciente de que NUNCA, nunca podré ser agradable a ti, y al mismo tiempo saber que ASÍ, así me amas y quieres tener comunión conmigo, acompañarme en éste caminar imposible, tomando mi mano leprosa, mi boca apestosa, soportando mi corazón putrefacto, llevándome, guiándome, por el camino –corto o largo, no sé- de mi vida. Sí, me sanas, pero no en éste día, sino hasta que me diluya en el aire. Hasta que los hilachos de mis vendajes caigan al piso, vacíos. Hasta que mi alma pueda ir –etérea- hacia ti.

Mientras tanto, Señor, heme aquí ofendiéndote cada día con mi impaciencia, falta de fe. Con mi ignorancia y soberbia. Con esa exigencia angustiosa para que me mueras. Diciéndote que hacer conmigo porque no puedo soportar el terror de vivir sola, la expectativa de depender de otros en esa vejez deteriorada y penosa, depender de inicuos como yo, formados por mí. Porque no quiero cosechar en mi vejez, las consecuencias, los frutos de mis iniquidades.  

Ese terror, mi Dios, no está solamente fundado en el conocimiento de la naturaleza humana. No. muestra mi absoluta falta de firmeza en Ti. Si tengo terror de ser anciana, débil, vulnerable, en ls manos de otras personas, dependiendo de su “buena voluntad” estoy demostrando que NO TE CREO cuando dices que tú estarás conmigo y que tú has tomado a mis hijas en tus manos, que ellas estarán ante tu santo templo, adorándote. PERDONAME. 
 
Como Pedro, aseguré que te seguiría. Como Tomás, te pedí hechos; también te ofrecí fuego extraño en mi enorme soberbia. PERDÓNAME.  

No sé amar. No sé servir. Ayúdame. Me has escondido en mi casa. A solas. ¿Para qué? ¿Por qué han pasado tantas cosas? se han definido porciones de i vida. Se han cortado vínculos. Estoy en una frontera.

No hay esposo. Te lo llevaste.
No hay dinero. Lo entregué
No hay hermano. Mostró su naturaleza.
No hay madre. Te la llevaste.
No hay hijas. Recorren sus caminos.
No hay trabajo. No soy necesaria.

Estoy sentada en la cima de la montaña –alta, mediana, baja. ¿Qué importa?- sentada contemplando mi vida, el camino por donde subí, mirando hacia el descenso que sigue. Un camino no transitado, cubierto por nubes espesas, al que debo ir a ciegas solamente oyendo tu voz, porque el Espíritu es como el viento, que no se sabe de donde viene ni a donde va, sopla de donde quiere y SOLAMENTE SE OYE (el que tenga oído para oir, oiga) NO SE VE, así que cada paso deberé darlo confiando en que es TU VOZ lo que escucho, y que TU PONDRÁS MI PIE SOBRE PEÑA.  

Todo lo que hecho, planeándolo yo, ha terminado en desastre: matrimonio, hermano, vacaciones en CR. Por ejemplo. Ciertamente de cada cosa que he escrito aquí arribita “no hay” podría mostrar que es parte de un plan mío. Tú en tu enorme misericordia, has limpiado y quitado lo que no me conviene. Y me quejo. Me quejo porque tengo apego a lo que yo hago. Me quejo y me aterro porque mis planes no valen nada, y al ver ese incierto caminar futuro, tiemblo. 

Además de todo, las cosas que tu has puesto en mi vida son las que hago con displicencia y que aún he abandonado, en lugar de fortalecerlas: porque NO RECIBO yo la gloria y la honra, porque nadie me aplaude.  

Porque son trabajos hechos en la soledad y enviados a lo virtual. A ese camino sin senderos. Pero NECESITO de ellos, ir en ellos guiada por ti, a través de alguna persona a quien rendirle cuentas. Que no permita que me desvíe.

He aquí la petición de mi corazón. Dirígeme, Señor para saber si esta petición es agradable a tus ojos, si es acorde con tu corazón. 

Esta timonel perversa y agotada, que desea en su humanidad hacerse polvo en el mar, te pide Señor, Salvador, Perfecto y Victorioso, me digas, me muestres y me des paz para pedirte esto y para esperar en Ti.
 
Porque esperar en ti es tan difícil. Pero pacientemente esperaré en ti, y tú escucharás mi clamor. Me has permitido entrar a tu tabernáculo, me postro delante de ti, oro a ti, te alabo y espero. Ayúdame en mi incredulidad. Acrecienta mi fe.  

RESPUESTA. 
Juan 5:39,40,44
Escudriña la palabra, pero VEN A MI, busca en mí, en Jesucristo, la gloria que viene de Dios mismo.
Juan 6:27
Trabaja –buscándome a Mí- no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre me dará, porque a éste señaló Dios padre.
Juan 6:35
  YO SOY EL PAN DE VIDA. ¿Qué hacer?

Cree solamente
Comer Su carne
Beber Su sangre

VIDA ETERNA.
Juan 6:60
-        Dura es esta palabra
-        El Espíritu da vida, la carne para nada aprovecha. Mis palabras –Ana- son Espíritu y son vida. Pero a ti te ha traído el Padre, te me ha dado, eres mía, no te perderé. Te daré vida eterna. Sabiendo esto, ¿también quieres irte, Ana?
-        Señor, ¿a quién iré? Tu tienes palabra de vida eterna.
Números 13:2

Reconoce la tierra, vé…. Hija de Efraín… (de Efraín, envió a Oseas, llamado Josué) y mira
-        Cómo es la tierra: fértil o estéril
-        Cómo es el habitante: fuerte o débil.
-        Como las ciudades: campamentos, fortalezas.
-        Cómo los árboles: tomo el fruto y traélo.

Números 13:25 reconocimiento por 40 días.
Números 13:31-33 Miedo al hombre ¡no podemos!
Caleb y Josué: más podemos nosotros que ellos.

Efesios 4
Caminar como es digno de la vocación que hay en mí, a lo que fui llamada

jueves, 8 de marzo de 2012

Carta a los Corintios

Segunda Carta a los Corintios, capítulo 1: Reflexiones
¿Qué me dirás este día Señor, sobre el discurso de tu precioso Pablo? ¿Qué me dirás? Tú siempre me respondes, Padre, acallar mi mente es lo que tanto trabajo me cuesta. Acallar mis propios pensamientos es el paso más difícil. Mi mente es como un generador de emergencia, ruidosa, llena de humos y toses, esforzándose para generar luz. ¡Ja! ¡Que ridícula! Cuando andaba sin ti, Señor, se entiende que viviera en mis esfuerzos, con mis ¡“maravillosas ideas”! pero ¿hoy? Después de saber que soy inútil, que mi mente solo puede generar ruidos, humo y contaminación cuando se mueve por sí misma. . . pues aun así se agita y bufa, queriendo impresionarte, mi Señor. Perdóname. 
Llegar a esa docilidad, a esa auténtica esclavitud de Pablo, Señor, es algo tan lejano en mi vida. Miro a Pablo en la cumbre de una montaña y me siento absolutamente incapaz de transitar en tus caminos con esa pasión por Ti. Me asusto, me siento débil, vulnerable en este mundo. ¿Cómo poder vivir los momentos de vida tan difíciles, con la convicción real, profunda de que Tú tienes un oasis esperando para mí unos pasos más adelante? Y me refiero no solo a creerlo –que lo creo- sino a experimentarlo. Tener miedo, si, puesto que soy humana, pero trascenderlo confiando en Tu Gracia, en Tu Poder. 
Pablo supo que ese agobio y amenaza a su vida terrenal, tenía un “para qué”. Fue para que mirara a Ti Señor, y no a sus propias ideas. Para poner en ti su esperanza, esa esperanza que en términos humanos, estaba ya perdida. Cuando Pablo pierde la esperanza de salir con vida, en ese mismo momento estaba asimismo convencido de que Tú resucitas muertos. En otras palabras, si no lo librabas de la muerte porque Tú eres soberano, entonces, lo resucitarías. ¡De esa fe y pasión quiero, mi Señor! ¡Quiero ese Espíritu de vivir solo por Ti y para Ti! ¡Que sea el generador de cada latido y respiración en mi vida!

lunes, 9 de enero de 2012

Escribir, un reto cada día

Poner en el papel las ideas es tratar de atrapar mariposas con un pañuelo. Imposible. No, no, no intentar atraparlas. . . mejor esperar a que las mariposas se posen en la seda.
Quietud. Este es el reto para el escritor en la época en que todo son prisas, ansiedades, miedos a que otros vayan más rápido, ganen la publicación. . .
Por eso el refugio perfecto es estar quietos. Así en la quietud, conoceremos a Dios. En esa paz, las mariposas al posarse, permitirán admirar su belleza perfecta y cada aleteo será una invitación a agradecer al Creador por la maravilla de la seda que vuela.
Escribir. La pluma se deslizará ligera en el papel.

jueves, 22 de diciembre de 2011

¿Cambio de dirección?

El objetivo de este blog, es realmente que los escritores cristianos tengan una fuente de información sobre asuntos que importan para escribir. Bueno, tengo información, pero. . .  ¿Qué si nadie la lee?

martes, 20 de diciembre de 2011

Cuando la Navidad es diferente

Navidad.
Como vestirte. Qué decir y a quién. Qué cenar, que comer. Qué no comer. Qué tomar. Siempre tomar. Qué regalar. A dónde ir. Qué ver. Que comprar. Dónde comprar. Ser exclusivo, vulgar, común, notorio. Nunca sencillo.

Evaluaciones. De vida, familia, amigos, ciudades, estados, países. . . .
¿Cómo nos fue? ¿Cómo nos irá?

Las ansiedades de cada año. Mucha gente, mucho ruido, mucha prisa en todos lados. El silencio y la paz resultan amenazadores. ¿De qué me estoy perdiendo?

¿Estás pensando en lo que realmente es trascendente para estas fechas? Hay mucho que decir.

Si eres apegado a los hechos, el análisis histórico te dirá que el fin de año es una fiesta pagana en la que se celebra el solsticio de invierno en el hemisferio norte, y se da la bienvenida al dios sol. Y que la iglesia católica aprovechó el viaje, colocando ahí la fecha del nacimiento de Cristo. Lo cuál es muy posiblemente  falso, porque las temperaturas exteriores de esta época en Israel, no son aptas ni para un censo, que desplaza mucha gente, ni para que los pastores estuvieran al descampado, atendiendo a sus ovejas.

Pero eso no es trascendente.

Si eres emotivo, entonces podrás reflexionar acerca de las relaciones con los demás: tus hijos e hijas, padres, hermanos y hermanas. Amigos. . . repasarás los pleitos y las reconciliaciones e iniciarás un listado de buenos propósitos. Tal vez puedas pensar en pedir perdón a quienes hayas ofendido. No, no lo niegues. Todos ofendemos a unos u otros.

Eso tampoco es trascendente.

Si eres voluntarioso entonces estarás agendando ya las tareas del próximo año. ¿Tienes ya citas para julio? Estarás dando vueltas a tu “mouse” interno, buscando la mejor opción para. . .  cualquier cosa. Reconcentrado en el futuro, estarás ciego al presente.

Carece de trascendencia.

¿Qué es entonces lo verdaderamente trascendente? Cristo. Jesús el Señor. El Hijo de Dios que nació como Hombre en este mundo. Dios como un pequeñito vulnerable necesitado de pañales y cuidados. Él es lo trascendente. Porque vino por causa de ti, por mí, por todos, para que creamos en El. En estas fechas el mundo ha decidido que celebremos la Navidad, Su nacimiento, conmemorando EMMANUEL, Dios con nosotros. Pero mira a tu alrededor. ¿Verdad que parece olvidado? ¿Que el festejado no ha sido invitado? ¿Que la alegría es superficial? ¿Que adoramos el oro, los licores, las danzas? ¿Que buscamos lo superficial, lo vano, lo que deja vacía el alma en cuanto te quedas a solas?

Ninguno de nosotros podrá cambiar el curso de la historia ni las costumbres sociales. Pero sí podemos cambiar en nuestro corazón, la intención de estos días. En el silencio, en la penumbra de tu habitación, adora a Cristo. Ámalo porque Él te amó primero y no quiere que nadie, nadie, se pierda.

Celebra una Navidad diferente. Cambia tu vida.

lunes, 19 de diciembre de 2011

120 dias

Hace 120 días que no escribo aquí. No es que haya perdido el interés por escribir. Pero no puedo escribir y afrontar tormentas al mismo tiempo. Cuando era joven tal vez lo hacía, pero hoy, debo enfocarme en una sola cosa. Soy ahora, “mujer de un solo canal”. La edad.

La llegada de vacíos (¿Qué leer?), áreas en blanco (¿Qué hice el lunes?), soledades (¿a quién le hablo?). Comprendo las lagartijas. Me parecía antes que estaban tomando el sol en cualquier piedra y además, lo disfrutaban. . . hoy me parece que solamente son viejas. No saben –no les importa- que hacer, o lo han olvidado. Ni se dan cuenta de que han olvidado. ¡Que bueno que no soy lagartija! Pero qué gran reto mantenerse activa, sin ceder a la inercia de sentarse a contemplar el paso de los minutos, horas, días, noches. . .

Para ello basta tomar en serio el andar sabiamente, redimiendo el tiempo. ¿Qué puede ser más importante que dialogar con nuestro Dios? ¿Dónde podría encontrar mayor sabiduría? Para eso he llegado hasta la vejez, sabiendo que estar quieta para conocer que El es Dios, es el punto de partida para cualquier otra acción. Cuando era joven hacía exactamente lo contrario: primero caminaba, -o corría, según- y ya luego asumía los fracasos o los aciertos.

¿Mi reto hoy? quedarme demasiado quieta. Creer que estoy descansando de una vida de afanes, y elegir mi piedrita al sol, creyendo que es la Roca. Acomodarme en la vejez. Refugiarme en mi vulnerabilidad, esconderme en la decrepitud de mi cuerpo que se acaba, se deshace. Dejar de caminar y lloriquear a mi Dios “¡Oh Señor! ¡Ayúdame!” como los israelitas ante el Mar Rojo. Pero Dios responde “¡Deja de clamar y camina!”

Camina.